Huevos de dinosaurio congelados

Quizás recordaréis la fiesta de cumpleaños de dinosaurios que preparé para el sexto cumpleaños de J. Vicente:

Dinocumpleaños

Hace ya varias semanas os enseñé todas las cositas que hice y, entre ellas, estaban estos huevos congelados de dinosaurio:

Los hice para que cada niño/a, al irse, pudiera llevarse su huevo congelado. Para facilitar el transporte compré unas tarrinas de plástico, y así no iban goteando de camino a sus casas. Muchas mamis me dijeron que fue toda una sensación: el buen recuerdo del cumple seguía ya en casa, mientras iban comprobando que ya salía una pata, o la cola… Además, preparé un “huevo sorpresa” que contenía dos dinosaurios… ¡qué afortunado se sintió el niño al que le tocó!

En el post os contaba, además, que me convertí en toda una experta preparando huevos congelados. Y ese es el motivo de esta entrada: impedir que comentáis los mismos errores que yo.

Así que el post bien podría haberse llamado:

HUEVOS CONGELADOS DE DINOSAURIO: QUÉ HACER Y QUÉ NO HACER

¡Vamos allá!

Para preparar este huevo sólo necesitáis tres elementos: agua, globos y dinosaurios de plástico.

Los dinosaurios los compré en Amazon, y son de PVC no tóxico. Por si os interesa, estos son los que utilizamos.

Ahora os contaré cómo se hacen los dinosaurios (aunque seguro que podéis deducirlo con mucha facilidad) y, os explicaré, al mismo tiempo, los grandes errores que cometí mientras buscaba el huevo congelado perfecto.

Para conseguir los huevos de dinosaurio congelado lo primero que hacemos es introducir un dinosaurio en un globo:

Sí, los dedos están azules… Ese fue el gran FAIL de la búsqueda del huevo perfecto. Luego os lo cuento…

Volviendo a los globos, es preferible que tengan algo de consistencia, que no sean excesivamente finos. De esta manera es más difícil que se rompan en el momento de introducir las criaturas.

Una  vez que los dinosaurios están dentro, llenamos los globos de agua. Hacedlo directamente desde un grifo, así el agua sale con presión suficiente para “inflar” un poco el globo, de manera que quede más grande que el tamaño que tiene en vacío.

Así conseguimos que se quede más redondito y tendremos la certeza de que el dinosaurio está completamente cubierto por agua en el interior del globo. Si no utilizáis suficiente presión para llenarlos, os encontraréis con los globos con esta forma de truño:

Os aseguro que el resultado es muchísimo más feo…

Antes de hacerle el nudo, aseguraos de que no queda dentro del globo ninguna burbujita de aire. Esa burbuja, aparentemente inofensiva, se convierte en una parte recta de nuestro huevo, una vez congelado. Presionando un poquito conseguís sacar el aire y, en ese momento, anudáis. A continuación se meten los globos en el congelador. Yo los dejé un día entero. Después simplemente se recorta el rabito del nudo y sacamos el globo entero… ¡Tachán!

Y ahora, os cuento lo que (en mi humilde opinión) NO debéis hacer… ¡bajo ningún concepto! No tratéis de darles color a los huevos. Yo lo intenté con colorante alimentario:

Coloreé el agua y llené los globos, pringándome una cosa mala y teniendo manos de pitufo durante varios días. Lo de tener que dar explicaciones constantemente fue lo que peor llevaba… jajaja.

El resultado de los huevos era, aparentemente, mucho más llamativo y bonito.

Pero eso no se lo podía dar a los niños del cumple y que acabaran todos con las manos (y ropa) azules.

Si queréis darle un toque especial, podéis añadirles algo de purpurina dentro del globo, pero yo no haría pruebas de tintado del agua…

¡Y eso es todo! Espero que os haya gustado la idea (que, dicho sea de paso, no es original mía) y los consejos os sean útiles si os animáis a hacerlos. ¡Besitos y hasta el jueves!

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